Sobre Jacobo Majluta

Biografía del Lic. Jacobo Majluta
Ex Presidente de la República Dominicana


En el año de 1934 la República Dominicana era escenario de la dictadura más cruenta que haya registrado nuestra historia, momentos aquellos en que se reelegía Trujillo en una supuestas "elecciones" que le daban como ganador para un segundo mandato. Sin embargo, el 9 de octubre de ese mismo año, en un sector humilde de nuestra capital llamado Villa Francisca, se alumbraba el nacimiento de quien se convertiría en uno de los políticos más democráticos e influyentes de los últimos tiempos.

Hijo de un comerciante dominicano don Jacobo Majluta y la señora Elena Azar, quien siempre le asistía en las labores comerciales, ambos fallecidos. Jacobo era el quinto de una familia de siete hermanos: Olga, Jorge, Zoraida, Librada, Freddy y Maritza. Desde muy temprana edad, su madre pudo advertir en él una inclinación hacia la política y al deporte, áreas a la que posteriormente dedicaría su vida.

Realizó sus primeros estudios en la escuela primaria Luisa Ozema Pellerano; y los secundarios en la escuela pública Cristóbal Colón, de la calle 19 de Marzo.

Los negocios que realizaban los esposos Majluta Azar, en pequeñas tiendas en distintos sectores de la capital, no eran suficiente para sustentar a toda la familia. Debido a la estrechez económica que experimentaban, Jacobo se ve precisado con a penas 15 años de edad a asumir el trabajo de auxiliar de contabilidad en R. Esteva y Compañía, representantes en el país de famosas marcas de electrodomésticos.

A la edad de 20 años se graduó de bachiller en estudios comerciales. Más tarde, en 1954 se gradúa en la Escuela Superior de Peritos Contadores, en Santo Domingo. Cuatro años después, se le otorga el título de Licenciado en Finanzas, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.

Mientras Jacobo Majluta trabajaba en Puerto Plata, conoce a quien más tarde se convertiría en su esposa, Ana Elisa Villanueva. Fruto de esa unión matrimonial tienen a su hija a quien llaman por nombre, Consuelo.

Vida Laboral

Jacobo Majluta desempeña funciones importantes tanto en el sector privado como en el público, entre las que se encuentran principalmente la de Contador del Monte de Piedad (Banco de Crédito Prendario, 1954-1955); Inspector auditor de la Superintendencia de Bancos (1956-1959); Auditor y luego Administrador General de la Chocolatera Industrial, C. por A. (1959-1963) y Miembro del New York Cocoa Exchange; Presidente de la Junta Monetaria y Ministro de Finanzas (1963). En ese mismo año fue Presidente de los Consejos de Administración de: Banco de Reservas de la República Dominicana, Corporación de Fomento Industrial y Corporación Dominicana de Electricidad (CDE). Para el 1965, durante el Gobierno Provisional del doctor García Godoy, ostenta el cargo de Gerente Financiero del Consejo Estatal de la Azúcar (CEA). Es oportuno señalar que desde 1964 al 1966, fue miembro de la Comisión Presidencial del Comité Ejecutivo Nacional y de la Comisión Política, ocupando además el cargo de Regidor y Presidente de la Comisión de Finanzas del Ayuntamiento del Distrito Nacional.

En el período de 1967-1970 se desempeña como Auditor externo de Molinos Dominicanos, C. por A., Caribbean Motors, Gerente Financiero de J. M. Hernández y Cía., Auditor de Rojomar y Cía., y Director General de Empresas Estatales (CORDE), este último desde 1978-1980.

Vida Política

Su vida política se inicia formalmente en el año 1961, cuando ingresa al Partido Revolucionario Dominicano , momento en que los primeros representantes del partido pisan tierra dominicana. En aquel período histórico, de marcada importancia para los dominicanos, ocupa la Presidencia de la Comisión Provincial de Puerto Plata, produciendo un programa radial que orienta a la militancia perredeísta y a la población de la zona. Un año después, es Secretario Nacional de Organización, electo por la Primera Convención Nacional Perredeísta, cargo de suma responsabilidad por la difícil situación que atravesara el país.

A raíz del golpe de Estado del 25 de septiembre de 1963, el Licenciado Majluta, quien a penas con 28 años era Secretario de Estado de Finanzas del derrocado gobierno del profesor Juan Bosch, fue hecho preso y deportado por defender los principios constitucionales de la República. Desde el exilio forma parte de la dirección de un comité que se encargó de organizar las actividades del Partido Revolucionario Dominicano para la vuelta a la constitucionalidad.

En el 1964 se le permite regresar al país e imbuido de su inquebrantable lealtad al partido, inicia los trabajos de reorganización tan pronto pisa el suelo patrio, razón por la que es apresado y deportado por segunda vez. Al igual que como lo hizo en el primer exilio, continúa luchando por el reestablecimiento de la democracia quebrantada en la República Dominicana.

Posteriormente, en 1973 al presentarse la división del Partido Revolucionario Dominicano, Jacobo Majluta, junto a otros compañeros meritorios preservaron y fortalecieron el partido, no obstante haberles sido tomada la Casa Nacional y quedar el partido sin cede central. Majluta, como consecuencia de ese hecho turbulento, convierte su casa de familia en el local de la organización. Con su aporte personal y la cooperación de otros compañeros se diligencia y se adquiere el local, que todavía hasta el momento, es la Casa Nacional, en la Avenida Bolívar, del glorioso Partido Revolucionario Dominicano.

En el año 1974, es candidato a diputado por el Distrito Nacional, pero el partido se ve obligado políticamente a la abstención electoral, generándose de tal situación, la recordada Marcha del Silencio, que hizo historia como demostración de incidencia política en el país.

Gran parte de su trayectoria política se desarrolla en el Partido Revolucionario Dominicano, ocupando relevantes cargos, incluyendo la Presidencia del Partido en 1976-1977. Producto de su ardua labor, se convierte en uno de los principales responsables del crecimiento y la institucionalización alcanzada por esa organización política, la cual le denomina como Miembro de por vida del Comité Ejecutivo Nacional (CEN).

En el 1977 participó como precandidato presidencial del PRD en la convención de ese año, compitiendo por la candidatura con Jorge Blanco y Guzmán Fernández. Este último y el Lic. Majluta hicieron una alianza en la que Guzmán se postulaba como candidato presidencial y Jacobo como vice. El 16 de agosto de 1978, Majluta se juramenta ante la Asamblea Nacional como Vicepresidente de la República en el segundo gobierno del PRD, al salir victorioso el binomio Guzmán-Majluta del proceso comicial. Concomitantemente a sus funciones vicepresidenciales asume la Dirección General de la Corporación Dominicana de Empresas Estatales (CORDE).

En el año 1982, Majluta es elegido por segunda vez Presidente del Partido Revolucionario Dominicano. El 4 de julio de ese mismo año, tras la abrupta y lamentablemente muerte del presidente Antonio Guzmán, el licenciado Majluta es juramentado como Jefe de Estado por el presidente de la Suprema Corte de Justicia el doctor Néstor Contín Aybar, convirtiéndose en el mandatario más joven que haya tenido nuestro país hasta el año de 1996.

En el período 1982-1986, logra la Senaduría del Distrito Nacional y la Presidencia del Senado de la República. Para el año 1986, el Partido Revolucionario Dominicano lo postula como su candidato a la presidencia, perdiendo por un estrecho margen de 20 mil votos contra su opositor de boleta, el Doctor Joaquín Balaguer. Sin embargo, altos dirigentes de esa organización y seguidores de todo el país, reclaman ante la Junta Central Electoral la revisión de unos 86 mil votos nulos y observados, argumentando que con tal revisión Majluta saldría triunfante del recién torneo electoral.

Tras el impasse que provocara la controversial elecciones, Majluta asume una determinante posición que refleja el profundo amor y respeto hacia su patria, al postergar su interés de ser presidente en una declaración pública que hiciera en el programa 4to Poder, del periodista Miguel Hernández, en la que expresara la causa de su declinada aspiración: "Renuncio a mi posición de candidato presidencial para evitarle al pueblo una confrontación sangrienta".

Posteriormente, Majluta disputó la supremacía del PRD con José Francisco Peña Gómez, con quien firmó un pacto de "congelamiento" de la organización en vista de que por los mecanismos estatutarios les fue imposible ponerse de acuerdo. Peña Gómez fundó el Bloque Institucional Social Demócrata (BIS) y Majluta el Frente de Convergencia Democrática para ir a las elecciones de manera individual.

El pacto de congelamiento del PRD fue anulado por el doctor Peña Gómez, quien reasumió el control del partido, logrando un fallo favorable de la Junta Central Electoral que le permitió ir como candidato presidencial por esa entidad a los comicios de 1990.

El Licenciado Jacobo Majluta se ve obligado a fundar el Partido Revolucionario Independiente (PRI), cuya constitución fue formalmente anunciada el 27 de febrero del 1990, faltando apenas 109 días para la celebración de las elecciones nacionales.

En el mes de septiembre del 1995, tras descubrírsele un cáncer pulmonar, viajó a Tampa, Florida, para tratarse dicha enfermedad en el Moffet Cancer Center con un alentador pronóstico de su recuperación.

Consciente de que el PRI no lograría en esa oportunidad el poder total, debido a su estado de salud, Jacobo Majluta pacta una alianza con el PRD que aseguraría la victoria de su candidato presidencial; coyuntura que propicia una fuerte corriente a lo interno del PRD que reclama su retorno a ese partido, el cual no se pudo materializar por su rápido deceso.

Enfermedad y Muerte

Jacobo Majluta fallece el 2 de marzo del 1996, en Estados Unidos, aproximadamente cinco meses de habérsele diagnosticado un cáncer pulmonar. Días después, los restos de este gran líder político fueron trasladados a la República Dominicana. Delegaciones del Gobierno, de los Partidos Revolucionario Dominicano, Revolucionario Independiente, Reformista Social Cristiano, seguidores y familiares acudieron al aeropuerto Las Américas, donde le fueron rendidos los honores correspondientes por su condición de ex Presidente de la República.

Miles de personas se congregaron en los laterales de la autopista Las Américas, avenida 27 de Febrero y Doctor Delgado hasta el Palacio Nacional, para darle el último adiós a Jacobo.

Luego de la ceremonia encabezada por el presidente Joaquín Balaguer en el Palacio Nacional, donde fueron expuestos los restos del Licenciado Jacobo Majluta, las exequias fueron trasladadas al Partido Revolucionario Dominicano, a la cede principal del Partido Revolucionario Independiente (PRI) y al Congreso Nacional. Ya en su última morada, en el Cristo Redentor, el doctor José Francisco Peña Gómez rinde homenaje póstumo al ex Jefe de Estado, destacando sus aportes a la democracia y sus extraordinarias cualidades humanas. Los restos mortales de este gran líder, gran hermano, gran amigo, gran padre, gran hijo, y gran esposo fueron inhumados para su eterno descanso.

Su deceso no sólo deja un gran vacío en la vida política nacional, también el sector deportivo, cultural, social y económico, a los cuales dedicó gran parte de su vida para su desarrollo.

Los 43 Días del Licenciado Majluta:
Su Gestión de Gobierno

A pesar del marco de tragedia y confusión en que se sumergía la nación dominicana a raíz del suicidio de don Antonio Guzmán, Majluta no vaciló en tomar las riendas del poder para preservar la paz pública y garantizar la pacífica transmisión de mando al nuevo gobierno electo del Dr. Jorge Blanco, haciendo un ejercicio de la presidencia siempre apegado a las normas constitucionales y desempeñando un papel protagónico en la consolidación del sistema democrático dominicano.

A pesar de los méritos y aciertos del gobierno de don Antonio Guzmán, la vida nacional se encontraba en un letargo porque toda o gran parte de la actividad ejecutiva se había estancado desde hacía aproximadamente unos diez meses.

El desalentador informe sobre el estado financiero del país que recibiera Majluta en la Casa de Gobierno, y el hecho de que recibiera el poder con un gabinete que no es de su hechura, pues lo hereda del fenecido presidente, no impidieron que éste, a los pocos días de su gestión, echara a caminar la maquinaria del Estado.

Decidido y enérgico, Majluta no vaciló ante la crítica situación económica nacional y manifiesta sus claros propósitos para con el país tomando una serie de medidas en a penas tres semanas de ejercicio, que van desde el abaratamiento de varios artículos de primera necesidad, suministro de medicinas a los hospitales y entrega de fondos a diversos departamentos, hasta una medida de protección ecológica.

El experimentado financista les inyectó sugerencias a sus Secretarios de Estado y delegó en ellos medidas que revitalizaron la actividad pública. En su estilo de gobernar se advierte un gran conocimiento y manejo de la cosa pública, al imprimir flexibilidad y rapidez en la toma de decisiones.

La función ejecutiva de Majluta adquirió variedades que iban desde la reiniciación de programas que habían sido suspendidos en instituciones estatales hasta el mejoramiento del diálogo y la concertación con las principales figuras de la política nacional, grupos castrenses y policiales, dirigentes de su partido y diversos grupos de la sociedad civil, de quienes siempre escuchó solicitudes y sugerencias.

Otra medida que debemos resaltar de la gestión de Majluta, es sin duda la encomiable decisión de no acceder a la propuesta gestión ante el Fondo Monetario Internacional, aunque adquirió informes al respecto, dejó la decisión al próximo gobierno electo que sólo en unos pocos días tomaría el mando de la República Dominicana. Esta medida fue, sin duda alguna, una clara muestra de prudencia política y económica. Para Majluta, la prudencia en lo temporero será fuente de permanente reconocimiento.

Con su gestión de gobierno, su imagen ante la opinión pública como hombre de Estado con capacidad para dirigir la nación con eficiencia, quedó ampliamente ratificada. Demostró que no había ido al Palacio Nacional a improvisar o hacer un ejercicio de aprendizaje. Fue a poner en práctica cuanto había proclamado que sabía y tenía claro.

El Presidente Majluta dejó tras de sí un país seguro de su libertad y convencido de que es posible la prosperidad. Con él, quedó demostrado que la Vicepresidencia de la República no es un cargo "decorativo", pues en sus hombros reposó el destino de toda una nación, dando una relevante muestra de liderazgo, al despertar en su efímero mandato, una esperanza en el pueblo dominicano.

Jacobo y el Deporte,
Grandes Aliados.

La participación política de Jacobo es de muchos conocida, pero las bondades de este líder no sólo se circunscriben a esta ciencia. El deporte siempre fue para Jacobo su gran aliado y sus aportes le valieron el reconocimiento de la Liga de Softbol Aborigen, una de las más prestigiosas del país.

Practicó el béisbol, softbol, tenis y le fascinaba el boxeo. Desde muy temprana edad llegó a pertenecer, con un grupo de jóvenes de descendencia árabe, a una liga de softbol llamada Valle de los Gigantes. A finales de los años 50, Jacobo forma parte de un reducido grupo de dominicanos, de tan sólo cinco personas, que eran suscriptores del seminario deportivo "The Sporting News", hecho que demuestra su gran afición y admiración por el mundo deportivo.

Ya en la edad adulta, practica con mucha frecuencia el tenis con su hermano Freddy Majluta y un grupo de amigos como el doctor William Jana, el ingeniero Roberto Lamarche, entre otros.

Fue dirigente de la Liga de Softbol Aborigen en el año 1971, haciendo grandes aportes que contribuyeron a la consolidación de esa institución, y colaborador de la misma hasta sus últimos días.

Tras el fallecimiento de Majluta en el 1996, el presidente de la Liga Aborigen doctor Gilberto Sánchez Parra reveló, en una entrevista que le hiciera el señor Alberto Atallah, que el licenciado Majluta comenzó a ser vida deportiva en la liga alrededor del año 1967 y que aún después de llegar a ser un líder y Vicepresidente de la República, continuó "siendo un jugador normal de esa institución".

"Siendo Vicepresidente del país, Jacobo llegaba aquí, se uniformaba, y había que dejarlo tomar un par de turnos al bate", agregó Parra. Además comenta que la gestión de Majluta al frente de la Liga Aborigen aún es recordada con gratitud por sus socios, ya que fue muy valiosa, y se produjo en tiempos en que el softbol necesitaba el empuje de hombres de su talla.

Por la gran labor realizada en la Liga Aborigen, esta institución designa su estadio de softbol con el nombre de Jacobo Majluta.

Su compromiso con el deporte, y sobre todo con el deportista dominicano no escapó de ser una de sus prioridades en su gestión de gobierno. Como muestra de ello Majluta ratificó la aprobación del presupuesto para nuestros atletas que actuarían en el XIV Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe en La Habana, Cuba. Sus deseos en un acto celebrado para despedir a todos los atletas que partían a la hermana isla, fueron lo siguiente: " No será la cantidad de medallas lo que nos va a interesar sino la cantidad y la calidad del esfuerzo, del espíritu de competencia y de caballerosidad que llevan ustedes en esa sangre hereditaria de Duarte, Sánchez, Mella y Luperón".

"Estamos conscientes de la alta calidad de las delegaciones de los otros países, por el simple de quien ha tenido mayores oportunidades que nosotros, pero la calidad del dominicano puede decirse que es comparable con la mejor del mundo entero, y por eso estamos seguros de que ustedes van hacer todo lo posible, y un poco más de lo posible, para que se sienta en el pueblo cubano la calidad del hombre y de la mujer de la República Dominicana".

En 1979, en el mes de julio, también correspondió al Licenciado Majluta, entonces en su calidad de vicepresidente, despedir a la delegación que asistió a los Juegos Panamericanos celebrados en Puerto Rico.

La influencia de Majluta en el deporte no sólo se pone de manifiesto al designar a un estadio de softbol con su nombre. La Fundación Jacobo Majluta Inc. también realiza año tras año un torneo de tenis en su honor, por ser este deporte el que más practicó a lo largo de su vida.

 

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